Menem guardará un lugar en mi historia


Por Miguel Abálsamo
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Fue en Tandil, junio de 1980, en una pequeña sala teatral con capacidad para 40 personas, fuimos a presentar la obra «Diario de un Loco» de Nicolás Gogol, unipersonal de «Nano «Benzal, dirección de Roberto Cesán ( exiliado en Necochea desde Capital Federal por cuestiones políticas) y yo, asistente de dirección de la obra.
Al terminar la misma bajó  a los camarines Carlos Menem, junto a Zulema Yoma y no recuerdo bien quien de los chicos ,Zulemita o Carlitos, completaban el escenario familiar, Carlos estaba bajo libertad vigilada en la ciudad «serrana»y solamente tenía unos kilómetros donde se podía mover y vigilancia estricta de reuniones .
A la mañana siguiente, Hotel «Crillón», frio mediante con nieve como paisaje, tal cual había quedado con Roberto, el director, a las diez de la mañana en punto estaba para tomar un café en el lugar, fui el último de los tres en bajar, simplemente asistí a la charla, nos estrecho su mano, hablaba de sus sueños que parecían utópicos, no sólo de proyección política sino de contar con democracia cuando la dictadura estaba dura y bien asentada.
Pasó un año, 1981, una pequeña comitiva de peronistas, muy reducida, lo recibió en Necochea, eligiendo pegado al Cine Paris un popular restaurante para compartir una cena que no pudo ser y termino en reunión en la calle como se podía, allí, entre esos «compañeros» estaba mi viejo, Miguel, yo nuevamente ,al igual que en  Tandil, simplemente asistí a la charla, al terminar, mi padre me dice…» este va a llegar lejos…», yo nunca tilde a papá de «loco», ni se lo dije pero lo pensé.
Volvió la democracia en el 83, el radicalismo en el poder con un impresionante líder como don Rául, y yo incursione en política en los ochenta adhiriendo a Menem desde 1986, si me preguntaban ¿ por qué…? la contestación era difusa, había algo en aquel hombre, que se yo, algo…
Formamos una agrupación en 1987, Menem Presidente» , llegó a Necochea,  lugar que había había visitado varias veces , en junio del 88, Sindicato de Gastronómicos, por habernos cerrado el Partido Justicialista en aquella mañana lluviosa, y al año siguiente ganaba la interna ante todo el aparato peronista de «la Renovación», para ser presidente de la Nación.
Ya era para mi, «Carlos», el que comía con la mano pescado en «Chichilo» Mar del Plata, me llamaba por mi nombre mi nombre y el de Mirta (mi señora fanática ….) a quien denominaba «la pelirroja…».
Adscribí a su proyecto 89, y comprendí los cambios privilegiando la Argentina por sobre el peronismo, algo que muchos siguen sin comprender, adherí con fervor a la convertibilidad, a la Ley de Pacificación, a las relaciones internacionales, me pareció que fue un momento donde Argentina pudo subirse al tren de la historia con los países desarrollados , sin repetir aquella tonteria de «relaciones carnales», simplemente insertar el país en el mundo, por cierto, no poca cosa.
Durante los diez años y nueves meses tuvimos diálogo y encuentros, donde no parecía el presidente de la Nación sino una persona más, con ese carisma que muchos consideran superior al del propio Perón,  un Menem que era «jefe» no por decirlo sino porque conducia, e integro un equipo de gobierno de primera línea vinieran de donde vinieran, lo importante es adonde irían.
Me resultó difícil analizar la gestión final cuando te gana el afecto.
Los primeros seis años ( 1989-1995) fueron  para mi los mejores que asistí en democracia, y una reelección por cuatro años ( 1995-1999) donde se juntaron las diferencias con Cavallo en Economía, la muerte de Carlitos y otras situaciones que vieron imposibilitados un despegue definitivo, creo que lo ató la convertibilidad de por vida y hubiese sido importante haber avanzado en otros sentidos.
Esperaba su vuelta en el 2003, allí pude tratarlo en mayor tranquilidad, había más tiempo y menos pasión, pero la inalterable militancia por el retorno.
Estuve en Mar del Plata en su despedida cuando no iría a segunda vuelta ante Nestor Kirchner, era el final….llegue a casa y comencé otra étapa, fue como un jugador de fútbol que cuelga los botines de la participación, fue importante porque me devolvió objetividad, esa independencia que no podía tener con Menem ,su afecto y su proyecto eran una atadura que defendía a capa y espada, reconociendo errores y entendiendo perjudicados,como ocurre en todo gobierno.
Siempre tuvo claro donde ir,  a la unidad nacional-
Recuerdo cuando subí al palco en Mar del Plata, también lloviendo ,en febrero del 88, acto frente a la Catedral, donde lanzaba su campaña interna ante cafiero,  me quedaba abajo y estiro su mano para que subiera, situación repetida en 1989 enorme acto en Club Huracán, el «jefe» nunca te dejaba de a pie, o a los suyos sin subir.
Hicimos con su  apoyo el lro. de mayo del 98 grandes encuentros de fútbol entre el equipo «Menem Presidente» y los combinados de figuras veteranas de cada localidad, fue en Necochea estadio»Panamericano» con las glorias del fútbol argentino, no era sólo divertimento y atracción, tuvo un fin social, en cada encuentro se entregaba a los intendentes de cada lugar lo recaudado ,que era mercadería para los hogares más humildes.
Sus últimos años fueron de nobleza, estuvieron sus votos con Nestor, Cristina y Mauricio cuando los necesitaban por la República, se retiró invicto de la política.
Fue para mi un orgullo conocerlo, tratarlo y escucharlo  y aprender.
Los desmemoriados ( muchos  en Necochea)…. los olvidadizos o distraídos, a la hora de recordarlo, no harán historia, solo  son vuelos de cabotaje.
Seguramente olvidarán también a los que hoy elogian con exceso.
En su libro «Universos de mi Tiempo», pocos ejemplares y muy especiales, que me dedico en los 2000, hay una frase que sintetiza  su vida…»Marché por el camino señalado, edifiqué mi obra y conservo la fe».

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«Hay dos clases de lealtades,
la que nace del corazón, que
es la que más vale,y la de los
que son leales  cuando no les
conviene ser desleales»
(Juan D. Perón)

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